ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA.- Con facilidad olvidamos los acontecimientos importantes de nuestra Historia, lo que supusieron y lo que condicionaron el mundo en el que vivimos hoy. Por eso, el centenario del armisticio del la Primera Guerra Mundial (1918-2018) es un buen momento para mantener viva la memoria de los hechos y de los que perdieron la vida en el conflicto.
Para entender cómo se desencadenan los hechos que llevan al conflicto en 1914, hay que mirar un poco más atrás, a la Europa de antes de la guerra. Después, gracias a expertos historiadores como Alban D’Entremont, María del Mar Larraza y Francisco Javier Caspistegui, ahondamos en el desarrollo de la guerra, el nacionalismo que impregnaba la sociedad europea y el papel de la España, oficialmente neutral, en el conflicto.
¡Se fuerte, cariño!
Más allá de los bandos beligerantes, los datos y los mapas, cuando uno se aproxima a las personas que vivieron esos hechos, encuentra historias conmovedoras que parecen increíbles en un contexto de guerra mundial. Una de ellas es la Tregua de Nochebuena de 1914. Como la Historia se compone de historias, hemos ofrecido una selección de la mejor literatura y cine sobre la Gran Guerra.
La cuenta de Twitter asociada al blog ha sido un continuo descubrimiento de numerosas iniciativas, eventos e información de todo lo que se está haciendo para conmemorar estos cien años por todo el mundo. Algunas de las mejores han protagonizado una entrada del blog, el resto se han ido retuiteando a lo largo de estos días.
A tres días del 11 de noviembre de 2018, día del centenario del armisticio de la Primera Guerra Mundial, el mensaje es: celebrar es no olvidar, aprender de los errores del pasado y honrar a quienes dieron la vida por defender a los suyos. Termino con el poema de John McCrae, creo que sintetiza el propósito del blog.
ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA.- La cuenta de Twitter asociada a este blog ha sido una ocasión magnífica de descubrir valiosas iniciativas en otros países para celebrar el Centenario del final de la Primera Guerra Mundial.
Esta iniciativa reúne en Nottingham, Reino Unido, a equipos de fútbol de los ejércitos alemán y británico. Se jugará un partido femenino por la mañana y un partido masculino por la tarde. El objetivo es celebrar los cien años del fin de la Gran Guerra y homenajear a todos los futbolistas que lucharon en el frente de batalla y continuaron jugando incluso en esas condiciones, como fue el caso de la Tregua de Nochebuena de 1914.
2. Testimonio de un combatiente
La BBC sacó de sus archivos audiovisuales este testimonio de un soldado alemán que mató a uno francés con una bayoneta. Cuenta que los dos estaban muertos de miedo, pero él fue más rápido. Sintió vergüenza de sí mismo: “Le hubiera estrechado la mano y hubiéramos sido los mejores amigos”.
Esta iniciativa quiere reunir a la gente en las playas de Reino Unido e Irlanda el 11 de noviembre de 2018 para dibujar en la arena los retratos de soldados que perdieron la vida en la Primera Guerra Mundial. Mientras la marea sube y va borrando esos rostros, los presentes les dedicarán un último adiós.
4. In Flanders Fields
En la ciudad canadiense de Edmonton también preparan una serie de eventos para conmemorar el centenario. Una de las iniciativas ha sido este vídeo, que pone voz e imágenes al famoso poema In Flanders Fields, que el teniente coronel canadiense John McCrae escribió en la contienda.
Este poema habla de los campos de amapolas en los que se enterraron a muchos soldados. Por eso, la amapola se convirtió en un símbolo de la memoria de los caídos en este conflicto.
5. Catedral de San Patrick
En la catedral de Dublín, Irlanda, han creado una obra de arte que cuelga del techo del templo. Se trata de 36.000 hojas con mensajes de agradecimiento y cariño a los caídos en la Primera Guerra Mundial. El número de hojas equivale al de irlandeses e irlandesas que perdieron la vida en el conflicto.
ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA.- Esta lista ha sido elaborada por el profesor Francisco Javier Caspistegui, profesor de la Universidad de Navarra que imparte una asignatura sobre la literatura de la Primera Guerra Mundial. Recoge libros imprescindibles de este periodo.
Escritores famosos de la época, como el estadounidense Ernest Hemigway o el austriaco Stefan Zweig, supieron captar el momento y documentar los sentimientos, emociones y vivencias de una época en la que el mundo cambió para siempre. Eran conscientes de que el mundo tal y como lo conocían había acabado.
María del Mar Larraza, profesora de Historia contemporánea de la Universidad de Navarra, examina el nacionalismo de finales del siglo XIX, que llevó a la Primera Guerra Mundial
ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA
¿Cómo es el nacionalismo que resurge antes de la guerra?
El nacionalismo es una cuestión de europeos occidentales. Es esa autoconciencia de ser una comunidad, con una serie de cosas en común que aspira a tener un gobierno propio, que aspira a ser soberana.
¿Qué lleva a una Europa próspera a enfrentarse unos con otros?
Con la segunda revolución industrial, hay desajustes en los mercados y los estados europeos se blindan creando barreras, aranceles, fronteras para defender su propia producción. Hay una situación de crisis y de fortísima competencia. En todos los países conviven los dos sentimientos: el de orgullo y el de inseguridad e inferioridad respecto a otras potencias.
¿Es el nacionalismo una idea política compartida por todos?
Todo el mundo es nacionalista y defiende su nación, pero hay quienes colocan la nación por encima de cualquier otro objetivo. A finales del siglo XIX, comienzan a aparecer partidos ultranacionalistas dentro de la derecha, del mundo conservador al que no le gusta la deriva que ha tomado Europa.
¿Qué caracteriza esa ideología?
Esta ideología es de fondo antiliberal, antidemocrática, antisocialista y xenófoba. Para los ultranacionalistas, existen grupos que amenazan la cohesión: los obreros y las minorías nacionales que hay en todos los países, sobre todo la de los judíos, que se convierten en el chivo expiatorio de los problemas que sufre la nación.
¿Qué elementos utilizan los estados para involucrar a las gentes en el proyecto de nación?
El sufragio universal, la educación, la lengua, los éxitos coloniales y la prensa que, con un toque amarillo, exacerbó los ánimos y caldeó el ambiente para que muchos desearan la guerra. También, el pseudodarwinismo social extendió la idea de la guerra como actividad purificadora: va a decidir cuál son las naciones fuertes y cuáles no lo son.
¿Amenazan la ultraderecha y otros movimientos euroescépticos la estabilidad de Europa? ¡Deja tu comentario!
Los datos sobre el conflicto expuestos de manera visual
ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA.- El volumen y la magnitud del conflicto hacen que sea complicado retener toda la información. Esta entrada pretende exponer los principales elementos de forma visual para una aproximación rápida al conflicto.
La guerra dividió el mundo en dos bandos que se enfrentaron entre sí. En ellos se encontraban grandes potencias que arrastraron a sus colonias al conflicto.
Estos son los principales países que integraron los bandos. Teniendo en cuenta los amplios territorios que, fuera de Europa, pertenecían a esos grandes imperios, se entiende que la guerra fuera mundial y no europea. El mapa, a continuación, ilustra esta realidad.
La guerra duró cuatro años. Estos fueron algunos de los acontecimientos más relevantes hasta la firma de la paz.
El conflicto, por sus dimensiones y su larga duración dejó tras de sí unas cifras de muertos inimaginables hasta el momento. Las cifras oscilan entre 10 y 31 millones de muertos según distintos estudios, hemos puesto un balance aproximado habiendo consultado distintas fuentes.
ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA.- Las mejores películas sobre la Primera Guerra Mundial, de Renoir a Spielberg, de 1937 a 2012 (en orden cronológico inverso). Estas películas, además de buen cine bélico, son grandes obras maestras de la historia del cine.
1. War Horse (2012)
Dirigida por Steven Spielberg, cuenta la historia de Albert, un chico de un pueblo inglés, y su caballo, al que tiene que vender al comienzo de la Primera Guerra Mundial… Más en FILMAFFINITY.
2. Feliz navidad (2005)
Esta coproducción europea (Francia-Alemania-Bélgica-Rumanía) cuenta la historia de la tregua de Nochebuena de 1914, cuando soldados de uno y otro bando celebraron la fiesta juntos… Más en FILMAFFINITY.
3. Y la nave va (1983)
Película italiana ambientada en un barco de lujo que, en el contexto de la guerra, tiene que rescatar a unos refugiados serbios perdidos en el mar. Cooproducción Italia-Francia dirigida por Federico Fellini… Más en FILMAFFINITY.
4. Gallipoli (1981)
Basada en una novela de Ernest Raymond y protagonizada por Mel Gibson, la película cuenta la historia de dos amigos australianos que combaten en la batalla de Gallipoli contra los turcos… Más en FILMAFFINITY.
5. Johnny cogió su fusil (1971)
Esta película, dirigida y guionizada por Dalton Trumbo, está basada en una novela escrita por él mismo. Un soldado despierta en un hospital después de una explosión que le ha dejado ciego, sordo, mudo y sin brazos ni piernas… Más en FILMAFFINITY.
6. Lawrence de Arabia (1962)
Basada en la historia real de T.E. Lawrence, un oficial británico enviado a apoyar el combate de los árabes contra el imperio otomano en el contexto de la Primera Guerra Mundial… Más en FILMAFFINITY.
7. Senderos de gloria (1957)
Dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Kirk Douglas, esta historia relata un ataque del ejército francés a una posición alemana difícil de conquistar… Más en FILMAFFINITY.
8. La reina de África (1951)
Humphrey Bogart ganó el Óscar a mejor actor por esta película que coprotagoniza con Katherine Hepburn. Los dos, un capitán de barco y una misionera, huyen de los soldados alemanes en el África Oriental Alemana, en el contexto de la Gran Guerra… Más en FILMAFFINITY.
9. El sargento York (1941)
Gary Cooper ganó la estatuilla a mejor al dar vida a un héroe de la guerra. Alvin C. York fue uno de los soldados estadounidenses más condecorados de la Primera Guerra Mundial y eligió él mismo al actor que habría de darle vida en la película… Más en FILMAFFINITY.
10. La gran ilusión (1937)
Dirigida por el francés Jean Renoir, según los críticos, una obra maestra del cine. La película narra la vida de soldados franceses prisioneros en un campo de concentración durante la Primera Guerra Mundial… Más en FILMAFFINITY.
Selección de películas tomada de Europa Press.
¡No dudes en dejar tu comentario! Tu opinión sobre las películas, tu recomendación de otras… También puedes hacerlo en Twitter.
Entrevista al profesor Francisco Javier Caspistegui, profesor de Historia de la Universidad de Navarra
ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA.-
¿Por qué se mantiene neutral España?
El motivo más importante por el que España se mantiene neutral es que era incapaz de meterse en una guerra. No tenía ejército, no tenía medios suficientes para poder entrar de una forma más o menos activa. Todavía estaba recuperándose del desastre del 98 y el ejército estaba en una situación bastante precaria. Sí hubo partidarios de la intervención, pero muy pocos y nunca hubo una voluntad muy clara por parte de sectores amplios de la población para entrar en la guerra.
¿Fue una decisión con la que estuvieron de acuerdo todos los políticos?
No, de hecho, hubo una división muy clara entre germanófilos y aliadófilos. Los germanófilos eran, generalmente, gentes de posición política conservadora. Por ejemplo, el carlismo. Los aliadófilos, que en algún momento se plantearon incluso la posibilidad de entrar en la guerra, tampoco tenían clara la opción y se mantuvieron bastante al margen. Izquierdas y derechas, se pusieron en un lado y en otro y eso sirvió como una excusa más para el enfrentamiento, incluso se llegó a las manos en más de una ocasión.
Sala de calderas de la Fábrica de Fluido Eléctrico Hispania. Cartagena, Murcia. 1915
¿Afectó la guerra al país, aunque fuera de manera indirecta?
Aunque España se mantuvo al margen, se hundieron barcos españoles por parte, sobre todo, alemana; hubo boicot a determinadas empresas porque se decía que habían colaborado con los alemanes… España se convirtió en un suministrador de materias primas y otros productos a los países en guerra. Esto provocó un enorme crecimiento, pero también una inflación tremenda que afectó muchísimo a los trabajadores y dio lugar a un pequeño estallido revolucionario en 1917. Por toda España hubo huelgas, levantamientos, incidentes… La situación era bastante complicada.
¿Cuál fue la actitud de los otros países respecto de la España neutral?
Tanto los Aliados como las Potencias Centrales, trataron de ganarse el favor de la opinión pública española por todas las vías posibles. Porque si conseguían, por lo menos, tenerlos de su lado y conseguir que las materias primas fuesen a sus arcas, pues mucho mejor. Repartieron mucho dinero. Prácticamente todos los periódicos españoles estaban comprados, recibían dinero de unos o de otros. Todo ello para dar una imagen positiva del bando que pagaba.
¿De qué otra manera extendieron el conflicto al territorio español?
Al ser territorio neutral, había espías de los dos bandos. Todos intentaban sabotear lo que hacían los otros y, por tanto, esto se convirtió en un campo minado; la propia Mata Hari estuvo en España. Fueron años bastante intensos.
San Sebastian fue un centro de espionaje durante la Primera Guerra Mundial
¿Dónde se concentraban los espías?
Uno de los puntos clave fue San Sebastián, porque era una ciudad turística desde mediados del siglo XIX, cosmopolita, con casino… Un lugar de vacaciones en el queno era raro que acudiese mucho extranjero, ideal para procesos de espionaje, intercambio de información, negocios turbios… Además, justo al lado de la frontera. El Pirineo fue un lugar de contrabando masivo. Barcelona fue un punto también importante por el que corrió el dinero de los combatientes para ganarse voluntades y favores; hubo asesinatos de otros espías, de representantes diplomáticos…
¿Hubo españoles trabajando para los espías?
Sí que hubo. El dinero era muy goloso y se pagaba bien. Tanto alemanes como aliados, sobre todo alemanes, tenían una red de espías en todos los puertos españoles. Éstos eran españoles, en la inmensa mayoría de los casos, que cobraban por proporcionar información sobre los barcos que llegaban, las mercancías que se descargaban, las personas que entraban y salían, etc. Todos intentaron jugar ese juego del espionaje.
¿Por ejemplo?
Alfonso XIII, retratado por Joaquín Sorrolla
El rey Alfonso XIII jugó un cierto papel de intermediación y recibía visitas de los representantes del Imperio Astrohúngaro, de los alemanes… Todos intentando ganar su voluntad para tratar de atraérselo a su bando o que, al menos, les fuera favorable. Fue objetivo, al que todos intentaron acceder.
¿Y los políticos? ¿También colaboraron?
Sí, esa división entre germanófilos y aliadófilos fue especialmente clara en el mundo de la política y de la cultura. Los políticos aliadófilos, por ejemplo, el conde de Romanones que fue varias veces primer ministro, era un claro aliadófilo. Los germanófilos lo tenían enfilado y hacían todo lo posible para derribar el Gobierno en él estaba: compraban voluntades, hacían que hubiera caos en las calles… Es decir, se jugaba a todas las bandas y si se podía provocar caos para conseguir que el Gobierno cayera, se provocaba caos.
¿Qué pasa con la firma de la paz? ¿Se calman las cosas en España?
Cuando termina la guerra, España sufre una crisis muy grave porque los precios están por las nubes y dejan de venir los pedidos que estaban viniendo de Europa y la situación de los trabajadores era bastante precaria. Se genera una situación de tensión.
Al final, España sí sufrió de alguna manera las consecuencias de la guerra.
Fue un sufrimiento indirecto: no con bombas, no con muertos… Bueno, también hubo muertos, porque hubo voluntarios españoles en los ejércitos, fundamentalmente aliados, sobre todo en el francés. Se calcula entre 3.000 y 5.000 españoles murieron, que no es una cifra pequeña.
La conmovedora historia de una pequeña paz dentro de la Gran Guerra
ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA.- Cuando los jóvenes se alistaron para ir a la guerra, pensaban que volverían a casa por Navidad. Nada más lejos de la realidad, pero en algunos lugares del frente de batalla algo muy especial ocurrió la noche de Nochebuena de 1914…
Estos hechos, aunque parecen un bonito cuento de Navidad, son reales. En varios puntos del frente occidental, soldados de uno y otro lado salieron de las trincheras para celebrar la fiesta. Algunos perdieron la vida en el intento, pues el enemigo disparó demasiado rápido. Si quieres saber más sobre la Historia detrás de estos hechos…
Se invirtió mucho para que el corto fuera muy real. Vestuario, escenario, maquillaje, todo está perfectamente documentado. El realismo se palpa sobre todo en el miedo inicial de los protagonistas pues, realmente, se estaban jugando la vida. Si quieres conocer los detalles del rodaje y el making off…
No se cuenta en el corto lo que ocurrió después, cuando cada uno volvió a su trinchera. A las órdenes de sus generales, no les quedó más remedio que abrir fuego y continuar la guerra contra aquellos con los que habían compartido risas, juegos, comida… Un final muy triste que pone de manifiesto el absurdo de una guerra en la que los muchachos tenían más en común con los de la trinchera enemiga que con los que daban las órdenes.
El anuncio se realizó para la campaña de Navidad de 2014 del supermercado británico Sainsbury’s. La agencia de publicidad que lo creó es la AMV BBDO. El proyecto contó con la colaboración de la Royal British Legion, una asociación benéfica que proporciona apoyo a la comunidad de las Fuerzas Armadas: los que están de servicio, los veteranos y sus familias. La tableta de chocolate que aparece en el corto se vendió en las tiendas Sainsbury’s por una libra y los ingresos se destinaron a esta organización.
Entrevista a Alban d’Entremont, profesor emérito del departamento de Geografía, Historia e Historia del Arte, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra
¿Cuáles son las claves para entender el estallido de la Primera Guerra Mundial?
El famoso asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, en el año 1914, fue el detonante, no la causa de la guerra. Había muchas cuentas pendientes entre los grandes imperios, que habían hecho alianzas entre sí y que tenían enemistad manifiesta desde hacía mucho tiempo. Cuando Alemania declaró la guerra a Francia, se desencadenó todo un juego de fichas que fueron cayendo y se fueron formando los bandos. Era una guerra bastante anunciada.
¿Cómo se desarrolla de la guerra hasta llegar al armisticio del 18?
La idea inicial que tuvieron los alemanes, después de haber visto el éxito que habían tenido en la guerra franco-prusiana 40 años antes, era un ataque a Francia con objetivo París a través de Bélgica. Pensaban que podían terminar una guerra rápidamente y establecer, nuevas cotas de poder en Europa. No fue así porque, ya en 1914, las tropas alemanas fueron detenidas y no alcanzaron París. Se llegó a un periodo de inestabilidad en torno a un frente muy largo, de más de 1000 kilómetros. Es ahí donde encontramos las famosas guerras de trincheras.
Para el verano de 1918, el ejército alemán estaba en retroceso. Al mismo tiempo, las tropas astrohúngaras habían perdido contra las tropas italianas, que estaban del lado de los aliados. Un factor muy importante fue la llegada de soldados norteamericanos como refuerzo al bando de los aliados. Entonces se firmó un armisticio el 11 de noviembre, para evitar una derrota total, que fue entendido de forma diversa según distintas fuerzas políticas.
¿Qué fuerzas eran esas y cómo lo entendieron?
Los aliados entendieron que había sido la derrota de Alemania, que ellos habían sido los vencedores y que podían imponer condiciones. Los alemanes pensaban que se había firmado un cese de hostilidades y que no había claros vencedores y vencidos. Por último, un sector más radical dentro de la política alemana opinaba que Alemania había sido traicionada por sus propios políticos, que los militares habían sido traicionados por elementos marxistas, socialistas y judíos: la famosa “puñalada en la espalda”, que es lo que fue el punto de partida de Aldolf Hitler.
Respecto a las técnicas de guerra, ¿hubo novedades en este conflicto?
Esta guerra tenía elementos viejos: los millones de caballos que se sacrificaron durante esta contienda, los ataques suicidas con bayonetas, unas tácticas de guerra inmóvil con ejércitos alineados unos frente a otros sin apenas moverse… También hubo elementos nuevos como el uso masivo de la artillería, la aviación, las trincheras, los submarinos… Y el alcance de la guerra; una guerra mundial.
Elementos nuevos en la Gran Guerra. Vídeo: Inas Benguría
En la Paz de Versalles se creó la Sociedad de Naciones para evitar un nuevo conflicto, ¿por qué no consiguió evitar la Segunda Guerra Mundial?
La idea de la Sociedad de Naciones surgió del presidente de EEUU, Woodrow Wilson, que ganó el Premio Nobel de la Paz, por esa iniciativa. Él estuvo en Versalles, pero, cuando volvió a EEUU, se encontró con que había una fuerte opinión pública adversa a la guerra. Wilson no pudo convencer, ni a la opinión pública, ni al Congreso de EEUU de la bondad de esta iniciativa suya de crear un foro en el que se podían dirimir diferencias sin tener que recurrir a las armas. El Congreso votó en contra de la entrada de EEUU en la Sociedad de Naciones. Un foro internacional que no tiene a EEUU, en los años 20 y 30, es un foro bastante cojo. Lo que reina en Ginebra es el espíritu de desconfianza. EEUU no está y después se salieron Alemania y Japón.
¿Se sientan las bases para otra guerra?
Sí y no, porque no podemos restar la importancia que tienen individuos, personas individuales, como Mussolini, con su idea expansionista para intentar crear una gran pan-Italia que recordara de alguna manera al Imperio Romano. Él empezó ya en los años 20 y tuvo una influencia muy grande sobre otro imperialista, Adolf Hitler. Sin Mussolini y, sobre todo, sin Hitler, es muy probable que no hubiese habido Segunda Guerra Mundial. En ese periodo, el mundo libre miró con unos ojos cobardes, a los imperialismos dictatoriales: el fascismo italiano, la guerra civil española y el auge del nazismo en Alemania. Se dividió el mundo según distintas facciones políticas: derechas e izquierdas. Hiltler se encontró frente a unas potencias aliadas ingenuas y dispuestas a ceder a lo que él pedía, por muy bárbaro que fuera. Eso, más todas las cuestiones no resueltas de la primera, llevó a la Segunda Guerra Mundial.
¿Cuáles son esas cuestiones no resueltas en la Paz de Versalles?
Las reparaciones de guerra, la culpabilidad de la guerra, la excesiva dureza con la que había sido tratada Alemania. También, la crisis económica del crack del 29 y el periodo de proteccionismo que se derivó de eso. Otra cuestión fue la división de Europa con unas fronteras bastante artificiales, por ejemplo, la creación de nuevos países que vinieron a desmantelar casi por completo el imperio astrohúngaro.
¿Qué herencia nos ha dejado la Primera Guerra Mundial?
Podríamos sacar la conclusión de la inutilidad de la guerra. Murieron millones de personas atendiendo a unos criterios políticos y militares que, al final, no sirvieron para nada. Una de las malas herencias son las maneras de hacer la guerra que no son lícitas de ninguna forma. Fue muy importante el uso de la química, del gas, cosa que va en contra de las convenciones de Ginebra y va en contra, si se puede hablar así, del arte de hacer la guerra. El desastre de las trincheras… Fue la última guerra a la vieja usanza, y al mismo tiempo, la primera a la nueva usanza. La herencia es que no se pueden repetir estas cosas.
ISABEL RODRÍGUEZ MAISTERRA.-Stefan Zweig (1881-1942), famoso escritor austriaco, perteneció a la generación que fue testigo excepcional de los turbulentos y rápidos cambios que experimentó Europa en el siglo XX. El mundo de ayer, narra con prosa deliciosa los avatares de una sociedad ingenuamente optimista que acaba enfrentada en dos de los mayores dramas bélicos de la Historia.
Para entender el mundo anterior al comienzo del siglo XX, una de las claves que ofrece el escritor es la descripción del modelo de escuela que él “padeció” en sus propias carnes. Mantener ese mundo “perfecto” en el que reinaba la seguridad, requería que los jóvenes no alteraran el orden establecido. Eso hacía que la escuela fuera “extremadamente conservadora y aburrida”. También dice mucho el “desprecio” que tenía la sociedad por la juventud. Los hombres de treinta, incluso de cuarenta años, eran considerados demasiado jóvenes para ocupar puestos de responsabilidad.
Es la época en la que aparecen tendencias novedosas en arquitectura, pintura, escultura, prosa, poesía… Zweig advierte que ellos no se dieron cuenta de que esos cambios en el ámbito estético eran reflejo de otros más profundos que destruirían el mundo de la seguridad en el que vivían.
En efecto, estaban gestándose grandes movimientos de masas que se organizaban entorno a partidos políticos. Algunos de ellos hacían gala de una “agresividad salvaje y una brutalidad desmesurada” en sus formas. Eran racistas hasta el punto de dar palizas a estudiantes judíos, eslavos, católicos e italianos, aprovechando la inmunidad legal que había dentro de las universidades. El Gobierno cedió a sus presiones por aversión a la violencia. Esto supuso el primer éxito de la brutalidad en la política, el “ocaso de la libertad individual en Europa”.
Zweig completó su formación universitaria viajando. Su primer destino fue Berlín: una ciudad que empezaba a gestarse como metrópoli y en la que había espacio para el protagonismo de los jóvenes. Después, París. Zweig describe esta ciudad como el paradigma de la libertad individual: cosmopolita, artística, libre y creadora. No había racismo ni distinción de trato entre clases sociales. “Nada era difícil ni formal”. Allí conoció a artistas que harían historia, como el poeta Rainer María Rilke y el escultor Auguste Rodin.
Le Pont de Passy et la Tour Eiffel, Marc Chagall (1911). Sharon Mollerus
Europa estrenaba el nuevo siglo resplandeciente: tenía un organismo económico fuerte, los avances en la técnica aceleraban el ritmo de vida y los descubrimientos científicos eran el orgullo de todos. Se creó un sentimiento europeo común; era una “época de confianza universal”. Prosperidad y progreso definían a una Europa optimista en la que parecía que las cosas sólo podían ir a mejor.
Sin embargo, ese poder que alcanzaban los Estados, les estaba volviendo, poco a poco, unos contra otros. El afán de expansión, de poseer más colonias fue lo que empezó a ocasionar roces políticos, incluso económicos: los comerciantes de un país querían enriquecerse a costa de ir contra los del país vecino; y así en muchos ámbitos de la vida social. El nacionalismo empezaba a emponzoñar la patria europea común.
Con el asesinato del heredero al trono de Austria-Hungría, todos esos “juegos diplomáticos” que se venían haciendo, y que ya preludiaban el desastre en la guerra de los Balcanes, estallaron en forma de declaraciones de guerra de unos países contra otros. Europa quedó dividida. El optimismo reinante, lejos de desaparecer, se convirtió en un fervor patriótico que llevó a los jóvenes a alistarse y a las mujeres a animarlos a ello.
Traslado de los heridos en trineos tirados por caballos. Wellcome Collection
Zweig asistió a lo que él describe como “vieja magia de las banderas y los discursos patrióticos: inquietante embriaguez de millones de seres, fuerte impulso al mayor crimen de nuestra época”. Tras 40 años de paz, las gentes no sabían nada de la guerra; la distancia hacía que lo vieran como algo heroico y romántico. Además, la confianza ciega que tenían en sus gobernantes hacía que pensaran que éstos no tenían la culpa, sino el país enemigo.
Los muchachos iban cantando al “matadero”, gritando que volverían por Navidad. Europa asistió a un desengaño terrible que, lejos de quedar resuelto en la Paz de Versalles, estallaría con más odio tan solo 20 años después.
“Pero toda sombra es, al fin y al cabo, hija de la luz, y sólo quien ha conocido la claridad y las tinieblas, la guerra y la paz, el ascenso y la caída, sólo éste ha vivido de verdad”
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